CONSULTA:

Hola, buenas noches:

Tengo una hija de 14 años con mordida abierta. Empezó con ortodoncia hace 6 años: primero, y durante un breve espacio de tiempo, le pusieron un expansor del paladar y, posteriormente, inició un tratamiento con brackets. Lo cierto es que confié en el buen hacer, aunque ya hace un tiempo que tenía mis dudas… Se produjo la jubilación del ortodoncista y llegó una nueva ortodoncista que, nada más verle la boca, dijo que había que empezar de cero y quitarle los brackets porque no le hacen nada. Como primera solución, y antes de iniciar el estudio, comenta la extracción de premolares en el maxilar, lo cual siembra mis dudas a nivel de la extracción de dos piezas sanas, por lo que me informo posteriormente de posibles consecuencias, como hundimiento de labio superior, percepción de volumen de nariz mayor… en una niña en proceso de desarrollo de su autoimagen.

Pedí una segunda opinión y me comentaron que la mejor solución es una operación de mandíbula porque la niña podría tener hipoplasia mandibular, que nadie había observado (sí que la tiene ligeramente pequeña, pero bueno…), por lo que decido que es mejor la extracción de los premolares. Se inició el estudio y en la radiografía completa de bocas se observa reabsorción radicular en los incisivos superiores. Prefiero no decir lo que pienso del señor que durante 6 años ha tratado a mi hija para llegar a una reabsorción radicular… He observado casos clínicos que estoy leyendo que en un menor periodo de tiempo han sido resueltos en mayor o menor grado, Además, entrecomillo mi función como madre por no haber planteado hace tiempo lo que la nueva ortodoncista observó, que el tema no evoluciona.

Supongo que las soluciones que se nos plantean en estos momentos son mínimas. Les escribo por si pueden aportar algo de luz a este periplo por el que estamos pasando y si creen que el anterior ortodoncista tuvo un comportamiento negligente. No es mi intención llevar a cabo ningún tipo de actuación hacia él, sólo me importa la boca de mi hija y si existe algún tipo de solución, y por otra parte, si su actuación no ha sido la correcta, por lo menos un mínimo de decencia en asumir sus errores, como lo hacemos la mayor parte de los profesionales que trabajamos con personas.

Muchas gracias.

Saludos cordiales.

Berta.

RESPUESTA:

Hola, Berta:

Lamentamos la compleja situación por la que estáis pasando, especialmente por el sufrimiento y las incomodidades por las que tu hija haya podido pasar. Generalmente la ortodoncia es un proceso que, incluso mal realizado, tiene consecuencias leves, pero obviamente puede acarrear consecuencias desagradables y alargarse el tiempo de tratamiento de manera excesiva cuando el diagnóstico no es correcto, los objetivos no están bien definidos de entrada y la mecánica de tratamiento es inadecuada.

Nos gustaría insistir en un punto nada banal: Es fundamental que te informes sobre quién es el ortodoncista que va a tratar a tu hija. En España, a diferencia de lo que sucede en el resto de Europa, la Ortodoncia no está reconocida como especialidad, aunque el programa de formación que hemos seguido un gran número de profesionales es similar a los másteres de especialización europeos. No es lo mismo un curso de un fin de semana que una formación de más de 3.800 horas. Por tanto, nuestro primer consejo es que pongas a tu hija en manos de un profesional bien formado, para la cual pueden ayudarte algunas herramientas en España, como la propia página web de la Asociación Española de Especialistas en Ortodoncia (Aesor).

Si tu hija tiene 14 años y empezó con el tratamiento hace 7 años, los únicos objetivos deberían haber sido: al comienzo del tratamiento, los ortopédicos, que generalmente llevan entre 1-1.5 años, para posteriormente retirar la aparatología y esperar hasta que la dentición definitiva se haya establecido; y luego se inicia una segunda fase con objetivos dentales que no va más allá de 1.5-2 años, debiendo de existir entre medias un periodo de descanso para el paciente.

Por lo que nos comentas, la situación actual debe ser compleja. Aunque sin las pruebas diagnósticas es difícil hacer la valoración, sí podemos transmitirte una serie de consejos que te pueden ser de ayuda:

  • No hay que elegir entre extraer premolares u operar: un problema se trata de una manera, y otro problema, de otra, por lo que en primer lugar hay que definir dónde está localizado realmente el problema.
  • Una vez localizado el problema es necesario valorar los pros y contras de solucionarlo, tiempo, riesgos y costes biológicos del tratamiento elegido.
  • El ortodoncista debe valorar el estado real de las reabsorciones radiculares. Si están avanzadas pueden limitar los objetivos fijados.
  • Por último, y no menos importante, hay que conocer la demanda de la paciente, de tu hija en este caso. Intuimos que estará cansada de la situación, por lo que habría que valorar si ahora es el mejor momento de inicio (por su madurez, la higiene oral que mantiene y el ánimo que tenga) o dejarla descansar un tiempo si no está motivada para iniciarlo por segunda vez (a veces este periodo nos sirve a los ortodoncistas para saber las “demandas de la naturaleza”: la recidiva lleva a los dientes a situaciones biológicas más favorables cuando han sido muy forzados).

Esperamos que estas directrices puedan serte de utilidad.

Muchas gracias por consultarnos.

Un saludo.

 

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Escrito por Dr. Adrián Carbajosa

Dr. Adrián Carbajosa

Dr. Adrián Carbajosa Fernández
Odontólogo
Especialista en Ortodoncia
Clínica Enrile

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