Enjuague bucal con alcohol
El enjuague bucal con alcohol es para muchos un sacrificio de 30 segundos de escozor que, como contrapartida, nos deja una boca más libre de bacterias. Normalmente, esa sensación de dolor que produce la relacionamos con una mayor eficacia y limpieza, pero ¿esto es realmente así? ¿A mayor porcentaje de alcohol en el colutorio, mayor eficacia? En esta entrega de Rompemitos despejamos los interrogantes sobre algunas creencias muy extendidas relacionadas con el enjuague bucal con alcohol, entre ellas su hipotética relación con el cáncer oral.

El alcohol, desde hace más de 60 años, forma parte de la formulación de enjuagues bucales como conservante y como vehículo disolvente de otros ingredientes activos –antibióticos, antifúngicos, astringentes y antiinflamatorios–. Complementariamente, aporta al colutorio sus propiedades antisépticas. Sin embargo, el uso de alcohol en el enjuague bucal puede traer consigo ciertos efectos secundarios negativos, entre los que destacan tres: 

    • Dolor. Puede provocarnos dolor en la boca, con una intensidad directamente proporcional a la cantidad de alcohol presente en el colutorio y a la duración del enjuague. Por lo general, niveles de alcohol inferiores al 10 % no suelen producir sensaciones dolorosas importantes.
    • Lesiones en la mucosa de la boca. El alcohol tiene un efecto caústico (de “quemazón”) y, por tanto, puede destruir los tejidos en la cavidad oral. Según algunos estudios, se han observado alteraciones en la mucosa bucal en personas que han usado colutorio con un 25 % o más de alcohol, como desprendimiento del epitelio, ulceraciones en la mucosa, gingivitis y petequias (lesiones que forman diminutos puntos rojos), así como lesiones blancas asociadas al uso prolongado de colutorio con alcohol.
    • Sequedad bucal (xerostomía). Los enjuagues con alto contenido en alcohol, al ser astringentes, pueden producir sequedad de los tejidos orales al modificar la cantidad y calidad de la saliva, lo que aumenta la probabilidad de sufrir caries dental, entre otras enfermedades.


¿En qué casos no debemos usar enjuagues con alcohol?


Los colutorios con elevadas concentraciones de alcohol debemos evitarlos si tenemos algún tipo de lesión en la mucosa o si hemos recibido tratamientos con radiación en cabeza o cuello. En caso de que nuestras mucosas sean sensibles, es muy recomendable diluirlo en agua las primeras veces e ir disminuyendo progresivamente la disolución.

En niños y alcohólicos también esta contraindicada la utilización de colutorios con alcohol, pero los motivos son distintos: los niños corren el riesgo de intoxicación accidental, y los alcohólicos pueden injerir el colutorio como sustituto de una bebida alcohólica en situaciones desesperadas. También está contraindicado en pacientes que toman metronidazol (antibiótico y antiparasitario) y disulfirán (fármaco para tratar el alcoholismo crónico) ya que la mezcla de alcohol con estos medicamentos puede provocar el denominado “efecto Antabus”: malestar general, mareos, vértigos, rubor facial, ojos rojos, palpitaciones, bajada de tensión, náuseas y vómitos, que pueden venir acompañados de sudoración, visión borrosa y disminución del nivel de conciencia.


¿Causan cáncer oral?


A finales de los 70 aparecieron publicaciones científicas que sugerían una posible asociación entre el uso diario de enjuagues bucales con alto contenido en alcohol y la aparición de cáncer oral. Como medida de precaución, aunque sin justificación científica, la tendencia ha sido reducir el porcentaje de alcohol y comercializar colutorios sin alcohol. Actualmente no existe evidencia científica que demuestre que el uso de colutorios con alcohol sea un factor de riesgo para desarrollar cáncer oral. Se trata, por tanto, de una creencia sin ningún fundamento contrastado. Prueba de ello es que el Consejo General de Colegios de Dentistas de España, la FDA (Administración de Fármacos y Alimentos de EE UU), la ADA (American Dental Association) y el NCI (National Cancer Institute) aceptan el alcohol como un componente seguro en la formulación de enjuagues.

Del mismo modo, tampoco existen evidencias de que el alcohol aumente el efecto de los agentes antiplaca de los colutorios.

En conclusión, un enjuague bucal no es mejor cuanto más fuerte sea o más alcohol tenga. Aquellos con alcohol no son más eficaces que los que están exentos de él, en todo caso su eficacia es la misma. El alcohol no es un elemento necesario ni supone un valor añadido –ni tampoco en contra– dentro de nuestra higiene bucodental, aunque sí está desaconsejado en los supuestos que hemos mencionado.

|Fotografía: Heather Flowers|

Fuentes consultadas:

 

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Escrito por Dr. Francisco Enrile

Dr. Francisco Enrile

Dr. Francisco J. Enrile de Rojas
Doctor en Medicina y Cirugía.
Médico especialista en Estomatología
Posgrado universitario en Periodoncia e Implantología
Clínica Enrile

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