Riesgos del tabaco para la salud bucodental
El tabaco es uno de los peores enemigos de nuestra salud. Durante años ha sido un símbolo de prestigio, glamour, seguridad, éxito y poder, lo que ha dificultado que seamos conscientes de su verdadero rostro. Las manchas en los dientes y el mal aliento no son los únicos riesgos del tabaco para la salud bucodental, sus peores consecuencias son silenciosas y prácticamente invisibles. Por ello, vamos a enumerarte los diez peligros que el humo del cigarrillo supone para la salud de nuestra boca con cada calada.

  1. Es la primera causa de cáncer oral. El tabaco contiene unas 4.000 sustancias cancerígenas, entre las que destacan la nicotina y el alquitrán. Si lo combinamos con el alcohol, que permeabiliza aún más las mucosas, el riesgo de sufrir un cáncer oral se incrementa considerablemente. Aunque la incidencia de este tipo de cáncer entre la población no es alta (8 por cada 100.000 habitantes), sí presenta una alta mortandad porque suele diagnosticarse en estadios avanzados.
  2. Multiplica por tres el riesgo de padecer periodontitis. Para un fumador, el riesgo de sufrir periodontitis o piorrea (enfermedad de las encías) es tres veces mayor en comparación con la población no fumadora. Además, progresa con mayor rapidez y su diagnóstico es más complejo.
  3. Disminuye las defensas de las encías. Los fumadores tienen mayores niveles de bacterias patógenas en el periodonto (tejido que fija el diente al hueso) y presentan una disminución de las defensas de la encía frente al ataque bacteriano, lo que se asocia con un importante aumento en la susceptibilidad a sufrir una infección en las encías, que reciben un menor aporte sanguíneo y de oxígeno.
  4. Enmascara los síntomas de enfermedad. Las encías del fumador pueden parecer sanas a simple vista, pero no es así. Por ejemplo, el sangrado de las encías, uno de los principales signos de alarma, se hace mucho menos patente. Como consecuencia, el diagnóstico suele retrasarse mucho más y, por lo tanto, también la puesta en marcha del tratamiento.
  5. Disminuye la efectividad del tratamiento periodontal. Numerosos estudios demuestran que la respuesta a corto y largo plazo es más deficiente en las personas fumadoras, llegando incluso a imposibilitar la aplicación de algunas técnicas complejas de tratamiento. El tabaco hace que la respuesta al tratamiento periodontal básico (raspado y alisado radicular) y avanzado (cirugía periodontal) sea mucho peor, siendo hasta un 50 % menor la mejora en algunos aspectos clínicos, según la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (Sepa). De hecho, la mayor parte de los pacientes que no responde adecuadamente a los tratamientos periodontales son fumadores (86-90 %). La respuesta a tratamientos periodontales más específicos también baja considerablemente entre los fumadores: los resultados de la cirugía mucogingival empeoran en un 25 %, y su tasa de respuesta en los tratamientos regenerativos se reduce prácticamente la mitad.
  6. Multiplica por dos la tasa de fracaso de los implantes dentales. Incrementa por dos las dificultades para que el implante se una al hueso.
  7. Aumenta el riesgo de caries dental. El tabaco disminuye el flujo salival y, por tanto, deja nuestra boca más indefensa frente a la caries.
  8. Oscurece y mancha los dientes. La nicotina y el alquitrán manchan el esmalte y favorecen la aparición de sarro.
  9. Produce halitosis o mal aliento.
  10. Merma los sentidos del gusto y el olfato. Fumar irrita las fosas nasales, a menudo causando inflamación y disminuyendo la percepción de los olores; y la nicotina puede causar alteraciones funcionales y morfológicas en las papilas gustativas.

Afortunadamente, estos riesgos del tabaco para la salud bucodental pueden desaparecer si dejamos de fumar a tiempo. Abandonar el tabaco se traduce en unos efectos beneficiosos casi inmediatos sobre las encías, cuya salud podemos recuperar si eliminamos las bacterias dañinas de la placa bacteriana, para lo cual debemos combinar el tratamiento periodontal, las revisiones periódicas y la higiene diaria. Ganar la batalla al tabaco es posible y nuestro organismo sabrá agradecérnoslo. Querer es poder. 

|Fotografía original: LeRamz|

 

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Escrito por Cristina Baquero

Cristina Baquero

Cristina Baquero
Diplomada en Enfermería
Especialista en Higiene Dental
Clínica Enrile

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