Cepillado agresivo
Si a las pocas semanas de uso tu cepillo de dientes está despeluchado, con las cerdas abiertas y dobladas, algo no va bien… Probablemente practiques lo que los dentistas llamamos un cepillado agresivo, es decir, un cepillado demasiado enérgico o frecuente o con una técnica inadecuada. Este tipo de cepillado, además de estropear el cepillo antes de que cumpla su vida útil de 2 ó 3 meses, tiene consecuencias negativas para nuestra salud bucodental. Por ello, vamos a darte cuatro consejos para evitarlo.

Si apretamos demasiado el cepillo contra nuestros dientes o encías, nos cepillamos con demasiada frecuencia al día o empleamos un técnica inadecuada, podemos sufrir las dos principales consecuencias de un cepillado agresivo:

  • Abfracciones dentales. Desprendimiento de esmalte en el cuello del diente.
  • Recesión en las encías. Inflamación y retracción de los tejidos de las encías que deja al descubierto parte de la raíz de los dientes. Esto no sólo trae consecuencias estéticas, sino también hipersensibilidad dental y mayor riesgo de sufrir caries.

Por lo general, las personas que realizan un cepillado agresivo comienzan a usar cepillos de cerdas duras con la intención de no apretar tanto, pero en la práctica esto termina siendo contraproducente ya que suelen causarse un daño mayor. Por tanto, ¿qué recomendaciones podemos seguir para no caer en el cepillado agresivo? Te proponemos cuatro:

  1. El cepillo es una escoba, no una fregona 
    Es fundamental que entiendas que el cepillo limpia por barrido, por lo que no tenemos por qué frotarlo con fuerza contra los dientes y encías. Si barriéramos nuestra casa apretando la escoba contra el suelo, limpiaríamos mal el suelo y, además, dejaríamos dobladas las cerdas de la escoba.
  2. Usa un cepillo con aviso de presión
    Actualmente existen en el mercado cepillos eléctricos que pueden ayudarnos a evitar el cepillado agresivo gracias a una función que nos alerta cuando estamos apretando en exceso y que incluso reduce el número de revoluciones.
  3. No utilices dentífricos abrasivos
    Las pastas de dientes abrasivas, como las blanqueantes, pueden agravar el cepillado agresivo, por lo que podemos optar por aquellas que tengan bajos índices de abrasividad.
  4. Vigila lo que comes y el momento del cepillado
    Está demostrado que si no dejas transcurrir al menos media hora después de haber tomado algún alimento o bebida ácida (naranjas, yogurt, bebidas gaseosas, piña…), tu esmalte será más débil y, por tanto, el cepillado agresivo resultará aún más peligroso. Antes de cepillarte, deja que pase una media hora o enjuágate muy bien la boca con agua para regular el nivel de pH.

Recuerda: controla tu fuerza durante el cepillado. Usa más la maña y pídele a tu dentista que evalúe la técnica que utilizas para lavarte los dientes. Seguro que sabrá darte algún consejo para mejorarla.

|Fotografía: Andres Thor|

 

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Escrito por Prof. Dr. Pedro J. Buitrago

Prof. Dr. Pedro J. Buitrago

Prof. Dr. Pedro J. Buitrago
Doctor en Medicina y Cirugía.
Especialista en Estomatología
Máster en Periodoncia
Clínica Buitrago

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