Salud bucodental en Navidad

En Navidad, nuestra boca se echa a temblar. Creemos que, como poco, tiene superpoderes, y la exponemos a unas heroicidades que pueden traernos algún que otro susto o –peor aún– dolor de muelas. Son días de alegría, celebración, familia y amigos, que solemos acompañar de excesos y cambios en nuestra rutina, lo que puede alterar la salud de nuestra boca. Por ello, vamos a contarte cuáles son esos riesgos y cómo lograr que sobreviva a la Navidad.

  1. Tú boca no es un arma de destrucción masiva. Tampoco un abridor. Conviene recordarlo, sobre todo cuando se crucen ante nuestros ojos los mariscos –como las patas de cangrejo– o las nueces. Afortunadamente, hemos evolucionado mucho en todas las ramas de la ciencia, no sólo en la odontología, y el hombre ha sido capaz de crear instrumentos apropiados para comerlos sin tener que causarnos daños en los dientes y encías, fracturando los unos e inflamando las otras. Para abrir algún paquete o destapar botellas puedes echar mano de unas tijeras o un abridor. Tu boca te lo agradecerá.
     
  2. Acepta el cepillo como animal de compañía. Llévalo contigo allá donde vayas a pasar la Navidad, no vas a encontrar un aliado mejor para tu sonrisa. Si duermes fuera de casa, hazte con un cepillo de dientes de viaje, con un tamaño similar al de un bolígrafo, que podrás usar incluso sin tener pasta de dientes ya que, como hemos dicho en otras ocasiones, el cepillo actúa por barrido y realmente no necesita dentífrico para limpiar.
     
  3. Los dulces masticables, amigos de la caries. Es Navidad, no vamos a prohibirte comer dulces, pero sí vamos a aconsejarte que los tomes con moderación, especialmente aquellos que son pegajosos y se adhieren al esmalte de los dientes ya que fomentan la caries dental. Evita comerlos entre horas; acompáñalos de otros alimentos para evitar que se peguen fácilmente a los dientes; cepíllate los dientes después de tomarlos o, en caso, de que no te sea posible, enjuágate muy bien la boca con agua para moderar los niveles de acidez.
     
  4. Si puedes elegir, mejor turrón duro que blando. Por lo general, el turrón blando o de chocolate contiene mucho más azúcar que el duro, que suele tener una concentración más baja.
     
  5. Controla el consumo de bebidas alcohólicas y azucaradas. Además de ser perjudiciales para nuestra salud general si las consumimos en exceso, también lo son para nuestra boca. El alcohol afecta al esmalte de nuestros dientes, debilitándolos; reduce la secreción de saliva y, por tanto, fomenta la caries; y, junto con el tabaco, es el principal causante del cáncer oral. Por otra parte, las bebidas con azúcar son especialmente agresivas para los dientes ya que debilitan el esmalte.
     
  6. Conoce los límites de tu boca. No todos somos iguales, cada uno debe prestar atención a las particularidades de su boca. Si tienes empastes o llevas prótesis u ortodoncia, ten precaución con los alimentos más duros para evitar posibles deterioros.

Tu boca no tiene vacaciones, no descansa en Navidad, sino todo lo contrario, trabaja a destajo. Por ello no debemos maltratarla y descuidarla. Estos consejos te ayudarán a mimarla un poco más. Y no olvides el mejor de los consejos para la Navidad: sonríe. Es un regalo que nunca falla.

¡Feliz Navidad!

|Fotografía: Chiceaux Lynch|

 

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Escrito por Dr. Francisco Enrile

Dr. Francisco Enrile

Dr. Francisco J. Enrile de Rojas
Doctor en Medicina y Cirugía.
Médico especialista en Estomatología
Posgrado universitario en Periodoncia e Implantología
Clínica Enrile

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